Yo me acuerdo de cuando era chiquito. Cuando vivía en un pequeño departamento en almagro y pasaba mis días en el jardín.
Allí todos me admiraban, era EL hincha de River.
Mis maestras no podían creer cuanto sabia el chico, con tan solo 5 años y porque venía siempre vestido con los mismos colores debajo del guardapolvo, rojo y blanco.
Allí todos me admiraban, era EL hincha de River.
Mis maestras no podían creer cuanto sabia el chico, con tan solo 5 años y porque venía siempre vestido con los mismos colores debajo del guardapolvo, rojo y blanco.
Cualquier cosa que los nenes de la sala querían saber de River, me lo preguntaban y yo, como siempre, tenía la respuesta. Además estaban celosos, porque eran de boca, San Lorenzo o Vélez y yo, de River, tenia más campeonatos, sumaba de a 2 por año, y ya superaba claramente la cantidad de gritos que de años de edad.
Yo me acuerdo cuando iba a la cancha TODOS los domingos, cuando “El Enzo”, levantaba la Libertadores, la ultima hasta hoy. Entendí también cuando un tal Burgos, que no se porque le decían “Mono”, me agarró de la mano en el vestuario, me alzó a sus hombros y gritaba, conmigo, Dale Campeón!.
Yo me acuerdo cuando en Diciembre del 96, la directora del colegio me retó por haber llegado tarde, a las 11 de la mañana, cuando debía haber ingresado 8.30. Me acuerdo que ese día nos fuimos con la frente alta de Japón.
Yo me acuerdo cuando preguntaba porque River ganaba siempre. En 2 años, 5 campeonatos, de los cuales 2 internacionales y 3 locales, seguidos. Me decían “Porque somos River”.
Yo me acuerdo cuando grandes figuras actuales alcanzaban la pelota en los partidos de primera, cuando debutaban, cuando coreaban su nombre y cuando eran vendidos, cuando jugaban en la selección y cuando, en cualquier lugar del mundo, representaban a River.
Yo me acuerdo cuando un tal “Pinino” Más, me agarraba y me decía “Pibe, esta camiseta vale más que cualquier cosa que te imagines” y salíamos a la cancha a jugar en la escuelita de River.
Yo me acuerdo cuando un tal “Pinino” Más, me agarraba y me decía “Pibe, esta camiseta vale más que cualquier cosa que te imagines” y salíamos a la cancha a jugar en la escuelita de River.
Yo me acuerdo cuando, al menos una vez por año, iba al obelisco y gritaba algo que nunca me iba a cansar de gritar.
Yo me acuerdo cuando los primos tuvieron esa suerte de ganar un título importante, y al volver, en Mar del Plata y con todos sus titulares, un puñado de pibes de blanco con la banda roja cruzada al pecho, les arruinaron la fiesta.
Yo me acuerdo cuando decir River, era decir Campeón.
Yo me acuerdo cuando decir River, era decir Campeón.
Pero me acuerdo de cosas feas.
Me acuerdo cuando un tal Aguilar fue presidente y, tras cuatro años, DESTRUYÓ al club.
Me acuerdo cuando en un “error de tipeo” se robaron unos cuantos millones de dólares.
Me acuerdo cuando jugadores innombrables, del montón y de condiciones futbolísticas paupérrimas, vistieron la banda.
Me acuerdo de los negociados nefastos que llevaron a River a la debacle.
Me acuerdo cuando el socio, ciego, eligió cuatro años más de tortura.
Cuando el ya impresentable presidente seguía trayendo basura y juntando mugre, de todas formas se iba a ir con los bolsillos llenos y de River poco importaba que fuera a ser.
Yo me acuerdo cuando pasaban los días, los meses y los años, y los domingos en el Monumental eran de fiesta, pero solo en las tribunas porque el equipo decepcionaba.
Yo me acuerdo cuando puse la cara, como si YO fuera River, cuando el numero 20 nos acompañó en la tabla.
Yo me acuerdo cuando un tal “Kaiser”, elegido nuevamente por el socio, se subió a la presidencia por tan solo 6 votos.
Recuerdo que siguió trayendo esos famosos “jugadores falopa” que en su época de técnico los rechazaba.
Me acuerdo de los negociados nefastos que llevaron a River a la debacle.
Me acuerdo cuando el socio, ciego, eligió cuatro años más de tortura.
Cuando el ya impresentable presidente seguía trayendo basura y juntando mugre, de todas formas se iba a ir con los bolsillos llenos y de River poco importaba que fuera a ser.
Yo me acuerdo cuando pasaban los días, los meses y los años, y los domingos en el Monumental eran de fiesta, pero solo en las tribunas porque el equipo decepcionaba.
Yo me acuerdo cuando puse la cara, como si YO fuera River, cuando el numero 20 nos acompañó en la tabla.
Yo me acuerdo cuando un tal “Kaiser”, elegido nuevamente por el socio, se subió a la presidencia por tan solo 6 votos.
Recuerdo que siguió trayendo esos famosos “jugadores falopa” que en su época de técnico los rechazaba.
Yo me acuerdo cuando apareció algo que nunca pensamos que iba a aparecer.
Yo me acuerdo cuando River jugó la promoción, para evitar el descenso.
Yo me acuerdo cuando River era grande.
Yo me acuerdo cuando River era grande.
Yo me acuerdo cuando River... ERA RIVER.